• La geometría de batalla | Una lucha entre el cazador y la caza
jueves, 4 de junio de 2026 13:20

Desde el siglo XV, la competencia entre ataque y defensa ha sido constante en la guerra.

Los cañones otomanos derribaron las murallas de Constantinopla, luego los tanques blindados se enfrentaron a misiles antitanque, y los aviones a los misiles tierra-aire (SAM). En los años 70, la guerra electrónica venció a los SAM. Con la llegada de los misiles balísticos, sistemas como el Escudo Espacial de Reagan, el THAAD y el Patriot no lograron una defensa total; el Patriot falló ante viejos misiles Scud en la Tormenta del Desierto. Irán, tras la guerra con Irak, desarrolló misiles balísticos de corto y medio alcance con lanzadores móviles, cabezales maniobrables y de racimo, capaces de engañar a los radares. Para derribar un misil iraní se necesitan al menos dos interceptores, lo que satura los sistemas defensivos de EE.UU. e Israel. A pesar de las costosas inversiones estadounidenses e israelíes, los misiles iraníes suelen alcanzar sus objetivos. La lección final: en esta lucha, la ventaja sigue siendo del atacante, y la mejor defensa es atacar.

kmd/tqi